
Nos buscamos a gritos y, pese a estar todos juntos, no nos encontramos. Vemos nuestros reflejos mientras ocultamos nuestras personas. No dejamos ver lo que somos, unicamente aquello que creemos que los demás desean ver... Vivimos en un mundo en el que un sentimiento puede ser convertido en un sin sentido, cotidiano, absurdo; y lo rutinario, tal vez un "buenos días", puede ser exprimido al máximo con el fin de destruir a quien nos lo deseó.
Y puede que un día, nos crucemos, nos reconozcamos,y erremos, pues veremos a nuestros reflejos que han cobrado vida, y caminan por el mundo ajenos a nuestras esperanzas.
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